No importa donde o como celebremos la Navidad, recordemos que hace más de dos mil años Jesucristo «se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos» (Filipenses 2.7, NVI) y reconozcamos que él debe reinar en nuestros corazones los 364 días restantes...
El acontecimiento más grande y más importante de la historia de la humanidad, el nacimiento del Hijo de Dios, ocurrió y pasó desapercibido por muchos que se encontraban muy cerca del lugar de los hechos. Pero... ¿por qué?
La manera como Dios se relaciona en el cielo es diferente a la manera como se relaciona en la tierra. Esto queda aún más claro cuando comprendemos los criterios según los cuales Dios escogió relacionarse con sus hijos, conforme Jesús enseña en la «Parábola de los hijos perdidos».
¿Soy realmente lo que los otros afirman de mí? ¿O bien sólo soy lo que yo mismo sé de mí? Intranquilo, ansioso, enfermo, cual pajarillo enjaulado, Pugnando por poder respirar, como si alguien me oprimiese la garganta, Hambriento de colores, de flores, de cantos de aves, Sediento de buenas palabras y de proximidad humana, Temblando de cólera ante la arbitrariedad y el menor agravio ...
Los Salmos gozan de frescura permanente, una virtud de la literatura poética. Es un texto que nunca pierde su carácter pertinente, pues responde al clamor de los seres humanos de todas las generaciones. Va mas allá de lo que uno pueda pensar, o decir. Los Salmos son un compendio de la Biblia completa en un solo libro.
Parafraseando a Job, los pastores nacen para la crítica como las chispas se levantan para volar en el aire. Sin embargo, cuando se nos critica, muchos de nosotros no manifestamos la paciencia de Job, sino no más bien adoptamos la forma defensiva de un político bajo presión ...


