Hay quienes, cuando han hecho mal o dañado algo, piensan que por el solo hecho de pedir perdón todo está resuelto. Necesitamos practicar y enseñar que somos responsables delante de Dios para vivir correctamente, en obediencia a la Palabra ...
Esta es una serie de pensamientos, consejos y consideraciones para los predicadores. En cierto aspecto se presentan de manera jocosa.
La vida normal es desordenada, llena de interrupciones, reveses y no pocos sinsabores. ¡Podríamos frustrarnos para siempre si esperamos el momento óptimo para hacer las cosas! El conflicto y las adversidades son tan parte de este mundo y tan comunes como el mismo aire que respiramos.
La vida de David está llena de enseñanzas y no sólo los episodios más conocidos de su victoria sobre Goliat y el adulterio que cometió con Betsabé. Toda su vida es una mina de motivos de reflexión, aun en los episodios en que David deja de ser un héroe, olvidado por el pueblo que lo admiraba y cantaba sus hazañas.
¿No le suena risueño cuando son pastores los que oyen el anuncio de los ángeles en Belén o cuando es un grupo de mujeres que descubre una tumba vacía fuera de Jerusalén? Cuando se analiza la forma en que Dios se ha manifestado en algunas ocasiones con respecto al comportamiento humano, se descubre un sentido sano del humor.
Yo me reuní con un número de hermanos y hermanas durante una semana cada mes para orar a Dios, con el propósito de que nos derramara más de su Espíritu, dones y poder. Después de haber hecho esto durante algún tiempo con gran fervor sucedieron algunas manifestaciones poderosas y maravillosas, aparentemente del Espíritu Santo.


