Juan, el pastor principal de quién soy copastor, me llamó a su oficina. Los miembros de la junta le pidieron ayuda para tratar con las aseveraciones de que un pastor de nuestra denominación está involucrado en una relación inmoral, me pidió que lo acompañara...
El mundo moderno valoriza la ambición; el sistema capitalista la ve como una virtud y hasta la iglesia ha terminado «santificándola», en cierta manera. ¿Acaso no son muchos de los programas ministeriales existentes -incluyendo algunos énfasis en el crecimiento numérico- nada más que máscaras de la ambición eclesiástica?
El autor termina su análisis del pasaje «Bienaventurados los pobres en espíritu porque de ellos es el reino de los cielos» (Mt 5.3). En este artículo, el autor nos ayuda a reflexionar acerca de la actitud de Zaqueo y la del hijo pródigo y cómo estos dos personajes fueron claros ejemplos de personas pobres en espíritu.
Unos mil delegados salieron pensativos hacia la fría noche, casi en silencio después de ver una proyección previa al estreno. Pocas películas han provocado tanta controversia antes de ser proyectadas. La prensa secular había sitiado la sala de esta proyección, pero pocas personas han provocado más reacciones que Aquel quien dijo: «Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.» Será necesario, pues, e instructivo analizar el trasfondo de «la pasión», pero primero la película en sí.
Charles Simeon era un hombre extraño, autoritario, irritante y solitario. Sin embargo, a Dios no le importó ninguna de estas características. Él sencillamente utilizó a este singular individuo para que fuera el mentor de mil cien jóvenes que llegaron a cambiar las iglesias en Inglaterra.


