Ser religioso es fácil, tal vez demasiado; pero ser espiritual es otra cosa. Aun más, los que se dicen y creen ser espirituales, generalmente son los más ciegos sobre la profundidad del asunto y quienes causan más problemas en cualquier congregación. Tanto para el pastor como para cualquier miembro de iglesia, ser auténtica y totalmente espiritual es utópico.
Este documento registra los asuntos centrales sobre la temática de la Salud en una perspectiva internacional, el cual fue elaborado como resultado de una consulta de la Red Cristiana de Transformación Integral y por MAP América Latina.
¿La respuesta que estamos ofreciendo ante el Halloween hoy como cristianos evangélicos, de luchar como cruzados ardorosos contra esta fiesta, no estará representando de manera paradójica una de las mejores promociones de esa vieja celebración pagana? ¿Con nuestra actitud de contradictores no nos habremos convertido en los mejores promotores de la fiesta?
Años atrás, Louis Pauwels y Jacques Bergier dieron a conocer un libro para transitaba entre las fronteras de la realidad y la ciencia ficción. Se titulaba El Retorno de los Brujos y causó entre los escépticos toda clase de críticas adversas y no poca hilaridad. Sin embargo, su insólita producción literaria se transformó en un best seller y fue acogida con gran entusiasmo por los aficionados a ese género. En poco tiempo Pauwels y Bergier se hicieron famosos y sus escritos se constituyeron en éxitos de librería en muchos países con ediciones publicadas en diversos idiomas.
El célebre filósofo, fue mártir en la cuarta persecución general durante los emperadores romanos, la que comenzó en el año 162. Era nativo de Neapolis, en Samaría, y nació en el año 103 después de Cristo. Alrededor del 133, cuando tenía 30 años, se convirtió al cristianismo. Justino escribió una elegante epístola a los gentiles, para convertirlos a la fe que había adquirido recientemente y vivió en una manera tan pura e inocente que bien mereció el título de "filósofo cristiano".
Muchos de nosotros deseamos y hasta nos afanamos por entender muchos de los misterios que se encierran en la Palabra de Dios. Sin embargo, en nuestro afán de llegar a entender todo esto llegamos a desgastarnos e incluso perdemos de vista lo hermoso que es admirar y quedar perplejos ante los actos omnipotentes de nuestro Dios.


