Desde hace varios años me preocupa el mal manejo que se le da al sonido en muchas de las iglesias cristianas y lugares donde se realizan celebraciones evangélicas, dado que cuando la presión sonora excede los límites de seguridad establecidos para el oído humano, este sufre daños irreversibles...
¿No le suena risueño cuando son pastores los que oyen el anuncio de los ángeles en Belén o cuando es un grupo de mujeres que descubre una tumba vacía fuera de Jerusalén? Cuando se analiza la forma en que Dios se ha manifestado en algunas ocasiones con respecto al comportamiento humano, se descubre un sentido sano del humor.
Yo me reuní con un número de hermanos y hermanas durante una semana cada mes para orar a Dios, con el propósito de que nos derramara más de su Espíritu, dones y poder. Después de haber hecho esto durante algún tiempo con gran fervor sucedieron algunas manifestaciones poderosas y maravillosas, aparentemente del Espíritu Santo.
Imagínese que usted es un Cristiano solitario en una iglesia que está creciendo. El ministerio en el púlpito es bueno, los cultos son excelentes. Pero usted siente que es un espectador.
He aquí un verdadero tratado reflexivo sobre la santidad, La presentación consta de cuatro secciones. La primera consiste en los doce principios básicos que el autor da sobre el tema. En segundo lugar se detallan algunas evidencias de caminar en santidad. En recuadro aparte, el lector encontrará las diferencias básicas entre santificación y justificación; y en último lugar, J. C. Ryle concluye con pautas prácticas para el creyente.
Muchos dicen que ellos predican a Cristo y no doctrina. Otros expresan que el amor une y que la doctrina divide. Ambas afirmaciones, frecuentes en nuestros días, generan confusión acerca de la importancia de la doctrina, presentándola como contraria a la predicación efectiva del evangelio y enemiga de la unidad del cuerpo de Cristo. ¿Es posible que la doctrina realmente divida?


