Nosotros que evangelizamos a niños no sólo nos interesamos por sus almas sino que también nos interesan sus vidas. Cuando un niño confía en Jesucristo, en la bondad de Dios aún tiene muchos años para vivir para él. El autor Sam Doherty nos hace reflexionar acerca de lo hermoso que es la salvación de un niño.
Cuando un niño acepta el mensaje de salvación lo hace con facilidad y con una fe sencilla. ¡Con razón dijo el Señor que tenemos que ser como niños para entrar en el Reino de los cielos! (Mateo 18:3). ¿Qué podemos hacer para aprovechar este enorme potencial que tienen los niños? ¿Qué hacer para no fracasar cuando ministramos a los niños? Los autores nos ofrecen excelentes principios para trabajar con niños.
El siguiente artículo es el primero de una serie que nos anima a poner nuestra atención en unos seres maravillosos creados por Dios: los niños. Muchas personas inician un ministerio para niños porque han sentido en su corazón el llamado, pero la verdad es que muchas de ellas se «lanzan al agua» con innumerables preguntas. Venga y descubra con nosotros, a través de esta serie de artículos, las respuestas a estas preguntas y la forma en que podemos ganar estas preciosas almas para Cristo.
Enseñar es un hermoso privilegio y un don bastante importante. Hay hermosos momentos en la vida del maestro y uno de ellos es ver a los niños y niñas que evangelizamos crecer grandes y firmes en la fe. Dios sabe que lo que usted está haciendo en la tierra es importante, por eso, ha prometido hermosas bendiciones para aquellos que instruyen a los niños en el camino de la justicia.
Creo que todo cristiano coincidirá conmigo en que hoy la niñez está siendo atacada. Como cristianos generalmente enfocamos los problemas en una o dos áreas. Pero creo que perdemos mucho del problema. Lo que hoy estamos viendo es el resultado de un contrato general en contra de nuestros niños, que pretende pervertir y destruir toda idea de niñez. Este es el segundo artículo de la serie: Contrato Contra los Niños.
Dios nos manda a evangelizar a todo el mundo, eso incluye a adultos, jóvenes y niños. Puede ser que evangelices al hijo de tu vecino, o a un niño de África, pero todos necesitan escuchar las buenas nuevas. El siguiente artículo es parte de una serie que se centra en la evangelización de los niños y pretende ayudar a todos aquellos que han sentido el llamado de compartir las buenas nuevas con este grupo en particular.


