Trabajar con niños es invertir en el futuro de su iglesia y país. ¿Qué está haciendo usted en su iglesia para ganar los niños para Cristo? El autor Sam Doherty nos hace reflexionar, con un caso de la vida real, acerca de la importancia que tiene el ministerio a la niñez en la Iglesia.
¿Cuál es nuestra reacción al pensar en la necesidad espiritual y el eterno destino de millones de niños y niñas? ¿Se conmueven nuestros corazones? ¿Estamos dispuestos a hacer lo que podemos para satisfacer esas necesidades? ¿Qué le responderías a Dios en este momento si te llamara a evangelizar a sus pequeñitos?
«A la hora de la cena, esa noche, Matías comentó acerca de la última semana de clases y otros temas, pero en un momento la mamá detuvo la charla y le dijo: "Papá tiene algo que decirte"».
Nuestro ministerio a los niños no debe consistir sólo de contarles cuentos, aunque sean cuentos bíblicos. No es sólo cuestión de mantenerlos callados e interesados o lograr que hagan algo. Nuestro ministerio, nuestra primera responsabilidad debe ser principalmente evangelizarlos, claro está, sin ejercer ninguna presión sobre ellos.
El maestro que está comenzando su ministerio con niños o el más experimentado y oye hablar de consejería por primera vez se hace muchas preguntas. El siguiente artículo es el primero de una serie que nos ayuda a responder a dichas preguntas y a aprender varios principios que deben estar presentes en nuestro ministerio a la niñez.
Elena, Matías, Cristóbal, Elizabeth y Sara forman parte del Club del Descubrimiento y se reúnen todos los sábados para disfrutar experiencias con una maravillosa máquina: el Discovery 3. En el episodio pasado que continúa en este capítulo, los niños estaban de picnic con Jesús. Habían llevado sus emparedados al Club del Descubrimiento y se encontraban, con la ayuda de la "máquina maravillosa" en uno de los momentos en que el Señor estaba enseñando a la multitud.


