Sin duda lograríamos resultados más eficaces si pasáramos menos tiempo hablándole a la congregación de su responsabilidad, y más tiempo rogando al Señor que movilice a su pueblo.
No porque estén en nuestra iglesia tenemos garantía de que han creído en Cristo. Tenemos que alcanzarlos, aun dentro de la iglesia.
Cómo el amor del pastor por su esposa puede ayudarla a ella a derribar sus temores frente a las expectativas de la congregación.
El pastor de una mega iglesia cuestiona el enfoque que le ha dado a los encuentros en su congregación.
Muchas veces, el único camino para recuperar la vocación es el cambio radical.
El impacto de una vida sobre otra es el vehículo principal que el Señor escoge para formar discípulos.



