Las verdades de Dios simplemente no son negociables y él respalda la vida de aquellos que lo honran.
Si sus ovejas se sienten amadas y valoradas por usted, va a ser muy difícil que escuchen las propuestas de alguien que quiera llevarlos para otro lado.
El problema no está en tener sentimientos depresivos sino en que ellos controlen mi conducta.
Cuando aprendemos a descansar en Dios nuestro esfuerzo se ve siempre recompensado.
Conviene a los hijos de Dios un espíritu sereno y apacible, porque no es nuestro esfuerzo el que logra los resultados.
Para tener éxito en un proyecto difícil, debemos estar dispuestos a pagar el precio necesario.


