La comunión con el Señor, que está sentado en los lugares celestes, nos provee de una firmeza inimaginable
La naturaleza confiable del que promete nos infunde confianza ante las dificultades que afrontamos
En la persona de Jesús tenemos un Sumo Sacerdote como ningún otro que jamás haya existido
La vida a la que hemos sido llamados requiere de que volvamos a escoger a Cristo cada día
Nuestras interpretaciones erradas de la realidad siembran la desconfianza en el corazón
La fe es asustadiza. Nuestra tarea es inspirarle confianza ante los desafíos de la vida


