Como en el caso de los cuatro amigos, que su fe fue crucial para el paralítico, así sucede con nosotros también.
El buen amigo sabe que el amor demanda que también velemos por el bienestar del otro.
Un pacto entre amigos es un compromiso que nos libra de las fluctuaciones de los sentimientos.
Si no queremos que nuestro ministerio tambalee, debemos estar seguros de la autoridad que tenemos en Cristo.
El manso está confiado en que Dios defiende a los suyos y que no requiere de su ayuda para hacerlo.
Aun cuando todas las evidencias parezcan señalar lo contrario, nunca debemos abandonar nuestra convicción de que Dios es bueno.


