El amor no conoce situaciones personales que lo libran de la responsabilidad de expresarse en forma práctica.
La acción de creer, para los hijos de Dios, es una acción que ocurre primordialmente en la esfera del corazón.
El paso de Jesús por la cruz revela el principio que sostiene la vida en el reino: La sumisión al Padre.
Las más apasionadas expresiones de devoción solamente tienen valor cuando están respaldadas por una vida de entrega.
La cruz no es un rodeo o un obstáculo en el camino del reino, ni siquiera es el camino al reino; es el reino que ha venido.
La cruz encierra un doble significado: por una parte, es la base de su justificación, por la que se arregla su vida pasada frente a la justicia de Dios; y por otra, es el fundamento de su santificación, por la que se gobierna su vida según la voluntad de Dios...


