Durante siglos «Roca de la Eternidad» ha llegado a ser uno de los himnos más amados por los cristianos en todo el mundo, escrito por un huérfano usado poderosamente por Dios. En horas negras de enfermedad, crisis e incertidumbre, la conmovedora letra de este himno inmortal ha infundido consuelo, doctrina y valor a personas de todas las condiciones sociales.
Con todo amor y respeto escribo este artículo, porque siento la necesidad y responsabilidad de hacerlo. Está dirigido especialmente al liderazgo cristiano, a pastores y ministros de música, aunque el tema compete a todo el cuerpo de Cristo.
Como siervos de Dios y de la demanda popular no debemos caer en el error de darle a la gente simplemente lo que quiere -como se tratase de comercializar producto cualquiera- sino llevarla a valorar, desarrollar y usar (de la forma que El quiera) lo que El dio.
Un comentario descriptivo de la secta cristiana más grande del mundo.
El discipulado cristiano es la forma de ser de una persona ajustada al modelo único de Cristo como Señor de la vida.
No hay duda de que la adoración en el cielo será gloriosa. Tratemos de que lo sea también en la tierra. Creo que mucha oración y sabiduría pueden establecer una gran diferencia. La adoración es herencia y responsabilidad de todo el pueblo de Dios. Hagamos bien nuestra tarea. ¡Adoremos juntos!




