A la luz de la cruz y de la resurrección de Jesús se descubre una «nueva justicia», una nueva manera de valorar la vida, una nueva manera de tener una «relación justa» con Dios, pero también con los demás, con las cosas creadas y con nosotros mismos.
La iglesia debe ser sal, luz, un contraste con la sociedad en donde actúa. No puede pasar por alto la desobediencia en su propio seno. La iglesia es sana cuando busca cura a sus enfermedades.
El manejo de nuestras emociones dependerá de nuestro esfuerzo en conocerlas y controlarlas. El manejo de ellas tiene que ver con la capacidad de descubrir la manera adecuada de expresarlas y de discernir lo que podemos aprender de ellas.
Los cristianos sostenemos una lucha continua entre vivir según la razón o según la fe. Además, esta batalla se incrementa cuando los sucesos mundiales hacen que nuestro corazón se turbe y busque respuestas a la pregunta: ¿Por qué Dios lo permite?
Podemos producir más dinero, pero no más tiempo. Al morir nada material te llevas, te llevarás las buenas acciones que supiste realizar. Cuando le dedicamos tiempo a una persona, le estamos entregando una porción de nuestra vida.
Los cristianos sostenemos una lucha continua entre vivir según la razón o según la fe. Además, esta batalla se incrementa cuando los sucesos mundiales hacen que nuestro corazón se turbe y busque respuestas a la pregunta: ¿Por qué Dios lo permite? Martyn Lloyd-Jones analiza esta situación y nos ayuda a reflexionar acerca del conocido versículo: «El justo por la fe vivirá» (Hb 2.4).




