¿Cuál es nuestra reacción al pensar en la necesidad espiritual y el eterno destino de millones de niños y niñas? ¿Se conmueven nuestros corazones? ¿Estamos dispuestos a hacer lo que podemos para satisfacer esas necesidades? ¿Qué le responderías a Dios en este momento si te llamara a evangelizar a sus pequeñitos?
¿Ha hablado Dios a tu corazón respecto a los niños y su necesidad espiritual? ¿Desea él que evangelices a algunos niños? ¿Estás dispuesto a involucrarte de alguna manera? En el siguiente artículo, el autor Sam Doherty nos ofrece un sencillo bosquejo del libro sin palabras que nos puede ayudar a evangelizar a los niños.
¿Puede un niño cumplir con el propósito Divino de traer a otros a los pies de Cristo...? Con la ayuda de ejemplos Bíblicos y diversos testimonios de niños, el autor nos invita a reflexioner acerca del poderoso impacto que un pequeño puede causar en la vida de sus familiares y otras personas.
Dios nos ha dado diversos dones y nos ha llamado a algunos a ciertos ministerios. Uno de ellos podría ser el ministerio a la niñez. Algunas personas trabajan tiempo parcial o completo con niños y sienten un gran gozo. Otras, por el contrario, no sienten que ese ministerio sea su campo. Sea cual fuere el caso, deberíamos tener siempre en mente que todos tenemos una parte por cumplir en la evangelización de los niños, sea evangelizándolos directamente o invitándolos a una actividad de la iglesia.
Enseñar es un hermoso privilegio y un don bastante importante. Hay hermosos momentos en la vida del maestro y uno de ellos es ver a los niños y niñas que evangelizamos crecer grandes y firmes en la fe. Dios sabe que lo que usted está haciendo en la tierra es importante, por eso, ha prometido hermosas bendiciones para aquellos que instruyen a los niños en el camino de la justicia.
La tercera parte de la población mundial son niños. Esta cifra nos impulsa a obedecer el mandato de nuestro Señor Jesucristo cuando le dijo a Pedro: «Apacienta mis corderos». ¿Se refería Cristo a los niños cuando le comisionó esto a Pedro? El siguiente artículo nos pone a pensar sobre este mandato y la razón que puede tener.




