Estas son afirmaciones sobre la felicidad y las tristezas que pueden rodear a un pastor. Ayudan a reflexionar sobre nuestro concepto, visión y misión en el ministerio pastoral.
A través de la historia, docenas de pilotos y pasajeros han perdido su vida por entrar en lo que se llama «la espiral de la muerte». No sólo han sido pilotos novatos, sino algunos con cientos de horas de vuelo. Todos han luchado con la decisión de obedecer a los instrumentos o a los sentimientos. Cada uno que murió creía que su caso se trataba de una excepción y que se justificaba desobedecer la regla. Una excelente reflexión que hace una analogía entre el dejarse dirigir por los instrumentos y el dejarse dirigir por los mandamientos y principios bíblicos.
La vida de un pastor puede derrumbarse en cuanto descuide lo básico en sus relaciones, su esposa. No importa qué tan impactante haya sido su ministerio, si se olvida de su esposa, el derrumbe es inevitable.
¿Cuántas veces la Palabra de Dios no ha sido modificada para poder sostener el criterio del exegeta? Nadie que estudia e interpreta las Escrituras debe olvidar que sus afirmaciones pueden afectar dramáticamente la vida de quienes tienen una relación con Dios, de tal forma que produzca, inclusive, daños con consecuencias eternas.
Ilustrar significa, literalmente, «dar claridad por medio de la luz». Las ilustraciones le son al mensaje lo que las ventanas a la casa. Una ilustración ilumina tanto la estructura como el contenido. Por medio de una buena ilustración la gente puede llegar a entender con rapidez las verdades expuestas.
Entre hombres y mujeres hay diferencias estructurales en su psicología, más allá de sus anatomías. Comprender las diferencias que hay entre los dos géneros ayuda en gran manera para la vida diaria, la comunicación en la pareja y el trabajo pastoral. Las diferencias que el autor plantea no son evaluativas sino descriptiva; no señalan la calidad ni determinan los roles de los hombres y las mujeres.




