En una ocasión un piloto de una línea aérea anunció a los pasajeros que estaban perdidos, sin poder encontrar su destino, pero aseguró que no debían preocuparse pues vuelo iba muy veloz gracias a un fuerte viento a su favor.
Una de las principales funciones de los profetas del Antiguo Testamento era transmitir al pueblo el consejo de Dios, hacerlo inteligible, accesible y comprensible a la realidad de los oyentes. Hoy, el pueblo de Dios sigue necesitando hombres y mujeres que, al igual que dichos profetas, compartan el consejo de Dios; por tanto, los consejeros -sean laicos, pastores o profesionales- tienen el privilegio pero también la responsabilidad de hacerlo adecuadamente.
Cómo aconsejamos se determina por lo que creemos. Así es, el contenido de nuestro consejo será en base al contenido de nuestra fe. Por eso es que nuestros conceptos acerca del dolor determinarán, en la práctica, qué haremos y diremos a las personas que tenemos delante nuestro.
Todos nosotros luchamos con la tentación de distorsionar los números estadísticos. Ceder a esa tentación es querer hacer que
¡Qué lleno está el ministerio de tiempos de llorar y tiempos de reír! Hay veces que no sabemos si
¡Qué hermoso sería que el mundo nos apreciara y deseara publicar nuestras virtudes! Regularmente escucho a muchos pastores y hermanos comentando su preocupación por los ataques de la prensa que estamos recibiendo repetidamente. Algunos hasta hablan de un "complot para desacreditar a los evangélicos". Necesitamos entender esto desde tres perspectivas. Primero. En el mundo de la prensa, rara vez las noticias hablan de las cosas buenas que ocurren; por el contrario, se refieren a lo peculiar, lo curioso, lo sensacional o lo malo. Ningún canal de televisión enfoca sus cámaras para fumar como noticia a los automóviles que pasan por la avenida en orden, según la ley, sino que van corriendo al lugar donde hubo un choque espectacular. No filman al muchacho que ayudó a una anciana a cruzar la calle; sí al colectivero que la atropello. Las noticias son "producto para la venta", por lo que interesa conseguir las que "vendan más". Existe gran competencia entre los medios de comunicación por la novedad que cause mayor interés. Por otro lado, es más fácil venderle al público aquello que apela a la carne, a la pasión de los ojos o a la arrogancia de la vida, que lo que apela al espíritu. No justificamos a la prensa por esto, sólo trato de ver la realidad de las cosas y cómo ésta nos afecta. Sin duda hay algunos medios de comunicación que buscan nivel y lo logran, pero lamentablemente son la excepción. Cuando invitamos a la prensa a alguna de nuestras




