¿Qué pasa con el tema de nuestros cuerpos? En la iglesia hablamos y enseñamos sobre prácticamente todos los asuntos relacionados con la vida espiritual, sin embargo, uno de los temas que muy rara vez se menciona es el ejercicio de la mayordomía de nuestros cuerpos.
La violencia doméstica es una problemática social y moral por la que la iglesia está obligada a responder proféticamente: 1) con la denuncia de este terrible secreto y 2) con la creación de una plan de intervención que sea bíblico, produzca vida y sanidad para ayudar a esas familias, especialmente a las que están en el seno de la comunidad de fe.
Muchos pastores alrededor del continente no reciben un salario que vaya acorde al trabajo que realizan.
Nuestro problema para manejar el tema del divorcio es que nuestra cultura ha influido en todos nosotros. Por lo tanto, nuestra comprensión de la verdad bíblica sobre el tema es vital porque afecta la forma en que ministramos, o dejamos de hacerlo, a otras personas.
Siempre digo a las parejas que es natural, es hermoso que ellos deseen ardientemente tener relaciones con su novia a medida que van creciendo en unión y amor. Es como la comida, cuando se tiene hambre y se siente el aroma de la carne sobre las brasas el deseo aumenta, y al fin, cuando todo está preparado, ¡cómo se disfruta! Sin embargo, si no se espera y come antes de estar cocinada, lo que hubiera sido riquísimo termina siendo de poco agrado. Lo mismo pasa con el sexo.
Muchas veces las mismas actividades de la iglesia constituyen un verdadero impedimento para que las personas se conviertan en hacedoras de la Palabra.




