Una sana comprensión de las dinámicas del presente y un profundo respeto por las riquezas de su historia son elementos indispensables para una iglesia pujante.
Un mensaje recibido del cielo para proclamar, un don de parte del Señor que intencionalmente se trabaja y se pule, y la utilización al máximo de la creatividad para expresarlo, dará como resultado el objetivo más importante que tenemos como comunicadores de la palabra de Dios: vidas transformadas por el poder del Altísimo, dispuestas para transformar también a otros.
A muchos, hoy, les parece injusta la propuesta de que Jesús es el único camino. Debemos saber cómo responder ante una sociedad que reconoce como buenos todos los caminos.
Transforme el grupo de personas que lo acompañan en el ministerio en un verdadero equipo.
La Iglesia debe proveer claras enseñanzas a los jóvenes sobre el valor de la abstinencia sexual fuera del matrimonio.
Consideraciones para alcanzar a las personas interesadas en asuntos espirituales a través de la lectura de la Biblia.




