Ninguna persona vive su experiencia en Dios en forma aislada.
La falta de percepción de las señales del Señor, es el resultado inevitable del pecado, que siempre se manifiesta en deterioro del espíritu.
La persona sabia escuchará con cuidado lo que los mayores tienen que decir: seguramente su perspectiva enriquecerá la nuestra.
El verdadero discípulo busca y da consejo, pero nunca alterca ni es problemático.
Jesús nos muestra el camino de su dependencia absoluta del Padre.
En el fondo del corazón del Señor Jesús estaba su disposición a limitarse y a ser más que prudente.


