Pablo nos dice que el secreto de la vida espiritual se encuentra en «no mirar nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven, pues las cosas que se ven son temporales...
Aun cuando todas las evidencias parezcan señalar lo contrario, nunca debemos abandonar nuestra convicción de que Dios es bueno.
La firmeza de propósito es fundamental para el líder que aspira a ser exitoso en su ministerio.
No busquemos la sabiduría en la abundancia de argumentos, sino busquémosla en la sencillez y en la mansedumbre.
Somos responsables de dirigir lo mejor de nuestros recursos hacia aquellos que sí están interesados en avanzar hacia la condición de maestros.
No es la presencia del pecado en nuestra vida lo que lo nos descalifica para el ministerio, sino que convivamos con lo que claramente es pecado.


