Debemos estar siempre preparados para aquietar nuestro espíritu y buscar las directrices de Dios.
La diferencia entre andar en el Espíritu o andar en nuestras propias fuerzas se encuentra en que, en la primera, estamos atentos a la obra que Dios nos pone a hacer.
La manera más sencilla de abrir una vida al toque de Dios es cuando nos salimos del «molde».
El encuentro de Jesús con la mujer samaritana nos permitirá descubrir algunos interesantes detalles de su ministerio.
El nuevo nacimiento es un acontecimiento que, en su esencia, está velado a nuestros ojos...
Algunas actividades, que no parecen «tener nada de malo», con el tiempo, pueden llegar a ser letales.


