Había en mí dos sentimientos contradictorios: por un lado, el deseo sobrecogedor de ser limpiado y por otro, el deseo de aferrarme a los placeres eróticos. Esto debe de ser lo que Pablo quiso decir en algunos pasajes de Romanos 7. ¿Pero dónde estaba Romanos 8 en mi vida?
Cuando dije "buenas noches" a mi hija de sexto grado, ella comenzó a llorar, "Mami. Los chicos en la escuela usan malas palabras. De tanto escucharlas quedan en mi mente y muchas veces las digo sin pensar. ¿Cómo hago, Mamá?
Con frecuencia las personas que se enfrentan a la decisión de casarse o no con alguien por quien se sienten atraídos, dicen que deben esperar en Dios para tomar una decisión definitiva. En principio eso está muy bien, pero ¿qué quiere decir «esperar en Dios»? ¿Que Dios mande a un ángel para que nos hable de su parte? ¿O recibir una profecía de alguien lleno del espíritu?
Que la depresión no respeta edad ni sexo ni grupo socio-económico es un hecho que la mayoría de nosotros aceptamos rápidamente, pero es difícil de entender cuando llega a ser un problema personal o de un cristiano muy espiritual. El autor nos presenta diferentes mitos que se manejar sobre la depresión y nos presenta la verdad que se opone.
Una profunda unidad en la pareja solo puede lograrse cuando existe una buena comunicación, por eso, es fundamental que un matrimonio reconozca la importancia de fomentarla y los principios que conducen a ella. Este es el tercer artículo de la serie «Hablar, callar y escuchar: Principios para la comunicación que conduce a la unidad en el matrimonio». La serie reflexiona sobre tres principios básicos de la buena comunicación aplicados a la vida conyugal. Este tercer artículo cubre el principio del saber escuchar.
La condición mundial actual atenta continuamente contra la primera institución creada por Dios en el huerto del Edén. Efectivamente la familia, órgano fundamental de la sociedad, es una especie que se encuentra en peligro de extinción cada día más debido a que nos enfrentamos a condiciones pecaminosas que anteriormente no existían. ¿A quién le corresponde la labor de detener el desenfreno que atenta contra la seguridad familiar?


