El Dr. Harbaugh y su esposa Marlene sirvieron por once años en el pastorado. Durante los ocho últimos años, el Dr. Harbaugh, un psicólogo clínico fue profesor de cuidado pastoral y de consejería en el Seminario Luterano Trinidad en Columbus, Ohio. Ambos han estado activamente involucrados a través de los años ministrando a parejas de pastores. En este artículo ellos comparten lo que aprendieron de las esposas de seminaristas y pastores sobre la soledad.
Una de las principales funciones de los profetas del Antiguo Testamento era transmitir al pueblo el consejo de Dios, hacerlo inteligible, accesible y comprensible a la realidad de los oyentes. Hoy, el pueblo de Dios sigue necesitando hombres y mujeres que, al igual que dichos profetas, compartan el consejo de Dios; por tanto, los consejeros -sean laicos, pastores o profesionales- tienen el privilegio pero también la responsabilidad de hacerlo adecuadamente.
La mayor cultura y educación ha traído consigo nuevas y desconocidas presiones, ataques y cuestionamientos de la fe de los hijos de creyentes. Su fe, en muchos casos una fe cultural, no meditada, no profundizada, no madurada, no asimilada en la vida cotidiana, ha sido despiadadamente desafiada y puesta en entredicho por las ideologías y filosofías prevalecientes en nuestra sociedad.
En julio de 1989, más de 3.000 pastores y líderes de unos 170 países se reunieron en Filipinas y proclamaron el Manifiesto de Manila. Les ofrecemos las 21 primeras afirmaciones de dicho manifiesto, como un desafío a toda la iglesia cristiana mundial.
Nuestras oraciones más desesperadas nos unen a lo mejor de la provisión de Dios. La mayoría de nosotros hemos orado sin obtener resultados, o al menos sin la clase de ayuda que queríamos desesperadamente. El apóstol Pablo lo hizo. Oró para liberarse de una agonía física. Tres veces oró, sin embargo el aguijón en la carne lo acompañó hasta la tumba.
Han surgido muchas definiciones sobre el matrimonio. Entre ellas se ven algunas formuladas según la conveniencia del individuo, de tal modo que puedan favorecer la ausencia de un compromiso permanente hacia el cónyuge. Este sinnúmero de conceptos nos obliga a revisar la declaración de Dios acerca del matrimonio. El autor nos ofrece un estudio cuidadoso de la misma en los cuatro pasajes bíblicos en los que se menciona.


