La teología como teoría de la fe siempre seguirá siendo necesaria hoy quizá más que nunca, pero no suficiente. Pensar teológicamente es luchar por la pertinencia de la fe. Esto tiene que ver con la «teología de todos los días», y es tarea que nos correponde a todos como pueblo de Dios.
Estudiando Apocalipsis vemos la carta para la iglesia de Éfeso. Esta inicia con la afirmación del Señor glorificado que camina entre los candelabros, sus iglesias (Ap. 1:13 y 20). Luego, en el verso 5 vemos donde el Señor dice: " si no te arrepientes, pronto vendré a ti y quitaré tu candelabro de su lugar..." (Ap. 2:5)
Cuando la soledad, la crisis y el desaliento sobrevienen en la vida pastoral, también lo hace el deseo de desprenderse de las responsabilidades y «tomar el primer avión».
No pasa semana sin que alguien me pregunte si conozco a un buen pastor que pueda recomendarle. Gracias a Dios hay buenos pastores, pero son pocos en comparación con la necesidad existente. ¿Por qué? ¿Acaso Dios ha fallado en formar hombres fieles? ¿Hemos descuidado la tarea?
Recesión económica, es una declaración no comprendida por todos, pero sí escuchada por la mayoría. Sabemos que equivale a problemas de dinero, desempleo, hambre y hasta miseria. Es necesario que los líderes y pastores cristianos entendamos el concepto y tengamos una luz de qué podemos hacer ante dicha situación.
Ocurrió hace años, durante una de mis primeras predicaciones. En un pasaje del sermón señalé algo que estaba a mi derecha y todos los ojos se fijaron en aquel objeto. ¡Qué fantástico!, pensé. Puedo hacer eso con todas estas personas. Ese momento marcó el principio de mi conocimiento acerca de las peculiares tentaciones a las que se enfrenta el predicador.


