La importancia que le da el líder a la integridad en su vida ayuda a conocer el carácter de él como una persona de confianza, calificada para el liderazgo. ¿Por qué ciertas personas que están en el liderazgo no son personas auténticas? ¿Por qué aparentan ser espirituales? Posiblemente, ese sea el problema más grande del liderazgo: la falta de un carácter recto.
La iglesia es un cuerpo variado que se mueve hacia un mismo fin. Para que viva, crezca, sirva y se reproduzca, necesita de armonía interna, necesita estímulo mutuo e inteligente correspondencia entre sus diferentes miembros. La creación, el desarrollo y el mantenimiento del ambiente interior de una iglesia es una de las importantísimas funciones del Espíritu Santo y de los pastores.
¿Puede usted dirigir cuando no se siente espiritual? Texto Bíblico: Romanos 12:15-16
Como sucede con casi todo la vida, entre más esfuerzo y empeño uno pone, mejor es el resultado. Conocer bien al oyente, el mensaje y el medio es importante, pero sólo es un punto de partida para trabajar con creatividad y diligencia a fin producir programas de valor impacten las vidas de miles personas.
Los líderes existimos para guiar y dejarnos guiar. Especialmente para ser guiados por el Espíritu Santo. Aunque predicamos y enseñamos acerca de ser guiados por el Espíritu Santo, cuando llega el momento de ser guiados por él nos parece cuesta arriba y hasta no discernimos que el Espíritu Santo nos está guiando. Por lo regular la dirección del Espíritu de Dios nos introduce en cambios, giros inesperados y creación de nuevos escenarios. Existen dos tipos de líderes que se diferencian por su reacción a la dirección del Espíritu Santo.
Aquellos que están en el ministerio enfrentan dos tentaciones en relación a las posesiones materiales: la austeridad y la intemperancia. He aquí un resumen del Libro III, Capítulo 10 de La Institución de la Religión Cristiana del Reformador Juan Calvino (1509-1564).


