Los desafíos de Dios son proyectos que no pueden ser logrados con medios humanos.
Lo poco solamente se convierte en abundancia cuando es regalado en un espíritu de gozo.
El Padre conoce íntimamente a cada individuo que camina sobre la faz de la tierra.
Las palabras de Cristo contienen una invitación a no perder de vista la verdadera dimensión de la vida.
La confianza en Dios se hace evidente en acciones concretas.
Dios logra sus propósitos en nosotros, utilizando, incluso, la maldad del hombre para el avance de su reino.


