Siempre aníme a sus hijos a ser persistentes, sea franco con ellos, disciplínelos cuando no lo hagan, pero siempre anímelos. Sea de ánimo para sus hijos y se lo agradecerán por el resto de su vida.
La Iglesia debe proveer claras enseñanzas a los jóvenes sobre el valor de la abstinencia sexual fuera del matrimonio.
Si perdemos nuestro hogar, bíblicamente quedamos descalificados para ejercer el ministerio. Muchos sienten culpabilidad por dedicar tiempo para gozar a la familia, pero el no hacerlo trae tristes consecuencias. El autor nos reta a que cada uno de los que estamos en el ministerio nos deleitemos en el seno de nuestras familias y aprendamos a disfrutar el tiempo que compartimos con ella.
Los niños reciben muchas y diversas influencias fuera de casa, pero la más duradera es la que ejercen sobre ellos sus propios padres. El hogar es la verdadera catapulta, el verdadero impulso para que los hombres y mujeres de mañana ingresen al complejo mundo en el cual nos toca vivir. Esa es la legítima plataforma de lanzamiento.
Nuestro ministerio a los niños no debe consistir sólo de contarles cuentos, aunque sean cuentos bíblicos. No es sólo cuestión de mantenerlos callados e interesados o lograr que hagan algo. Nuestro ministerio, nuestra primera responsabilidad debe ser principalmente evangelizarlos, claro está, sin ejercer ninguna presión sobre ellos.
El maestro que está comenzando su ministerio con niños o el más experimentado y oye hablar de consejería por primera vez se hace muchas preguntas. El siguiente artículo es el primero de una serie que nos ayuda a responder a dichas preguntas y a aprender varios principios que deben estar presentes en nuestro ministerio a la niñez.


