¿Qué pasa cuando un niño demasiado pequeños muere? ¿Va al cielo? ¿Es condenado porque no ha creído en Cristo? Una pequeña reflexión acerca de la condición de los niños que todavía son muy pequeños como para entender conscientemente su naturaleza pecaminosa y lo que hizo Cristo por ellos.
El siguiente artículo es el primero de una serie que nos explica diez pasos que podemos seguir en el momento de conducir a un niño a Cristo. En este artículo, encontramos los dos primeros pasos que nos ayudan a mantener cómodo al niño cuando desea hablar acerca de Jesús; además, nos provee de tres preguntas que nos sirven de guía para saber si un niño realmente desea hacer una convicción por Cristo.
Imagínate que en el mundo hay una enfermedad mortal que ataca a los niños. Miles mueren cada día. Imagínate que tú tienes la cura a esa terrible enfermedad. ¿Qué harías? ¿Dejarías que murieran? Claro que no. Ahora ya no lo imagines porque eso realmente está ocurriendo.
Los siguientes dos pasos nos ayudan a preguntarle al niño si verdaderamente desea seguir adelante y creer en Jesucristo. Además, nos proporciona una serie de sugerencias que nos ayudarán a guiar al niño en la forma en que debe pedirle al Señor que lo perdone y que empiece a reinar en su corazón.
El deseo de Dios es que todos nosotros, viejos o niños, encontremos salvación en Cristo Jesús. El siguiente artículo nos hace reflexionar sobre este deseo de Dios; además, nos recuerda que los niños también serán juzgados y por eso debemos evangelizarlos.
Los siguientes dos pasos nos enseñan que el niño necesita aprender cómo puede saber que es salvo. Su seguridad viene de Dios y se basa en la Palabra de Dios y no en la tuya. Además, debes comunicarle al niño que, dado que ha recibido al Señor Jesús y el maravilloso don de la salvación, debería darle las gracias a Dios por lo que él ha hecho.


