De alguna manera, todos los que enseñamos la Biblia a los niños nos hemos hecho estas preguntas en alguna oportunidad. ¿Por qué enseñamos la Biblia a los niños? ¿Vale la pena? ¿Debemos solamente ofrecerles un lugar apropiado para que amen la iglesia y esperar hasta que sean más grandes para enseñarles las verdades bíblicas?
A mayor edad de la persona, mayor es su resistencia al evangelio, y resulta más difícil alcanzarlos para Cristo. El rechazo continuo hace que el corazón se endurezca más (Hebreos 4:7; 2 Corintios 6:12). Por lo tanto la niñez y la juventud son los mejores años para la salvación, y en consecuencia los campos más fructíferos de evangelización.
Tal vez usted desea de todo corazón servir en un ministerio relacionado con la evangelización de los niños, pero tiene muchas preguntas y dudas. El autor Sam Doherty nos da algunas respuestas a estas posibles preguntas y la mejor forma de reaccionar ante ciertas situaciones.
Los niños son piedras preciosas que debemos alcanzar para Cristo, sin embargo, a veces nos preguntamos si hay ciertas personas que pueden realizar esta importante tarea. ¿Quién cree usted que debe evangelizar a los niños? ¿Todos los creyentes? O, ¿los que sienten un llamado a este ministerio? El autor Sam Doherty nos ayuda a responder a esas preguntas.
Evangelizar a los niños no sólo significa una vida que se salva, sino también un futuro siervo que podría traer a otros hasta los pies del Padre. En el último artículo de esta serie, el autor Sam Doherty nos pone a pensar sobre la importancia de la vida de los niños.
Tal vez usted desea de todo corazón servir en un ministerio relacionado con la evangelización de los niños, pero tiene muchas preguntas y dudas. El autor Sam Doherty nos da algunas respuestas a estas posibles preguntas y la mejor forma de reaccionar ante ciertas situaciones.


