Los últimos dos pasos nos enseñan la forma en que podemos iniciar un discipulado con el niño y cómo podemos compartir las hermosas promesas que Dios ha hecho para los que creen en Cristo. Además, nos ofrece unos posibles pasos finales que complementarán algunos detalles importantes de este proceso de evangelización.
Tal vez no encontremos una buena respuesta. Sin embargo, sea viejo o nuevo, el problema de la brutalidad para con los niños y el menosprecio del valor de sus vidas se hace patente en estos tiempos, al punto de pensar seriamente en un contrato de las huestes espirituales de maldad para con la misma raíz de la humanidad.
Muchos cristianos se convirtieron cuando eran niños. El siguiente artículo nos da ejemplos de grandes hombres que llegaron a Cristo siendo niños. Además, nos hace reflexionar acerca de que si la experiencia demuestra que los niños son bastantes receptivos, entonces ¿por qué nos cuesta tanto evangelizar a los niños y prestarles la atención que merecen?
El siguiente artículo nos proporciona tres prácticos bosquejos que nos ayudarán a recordar los diez pasos que podemos utilizar en el momento en que evangelizamos a un niño.
De alguna manera, todos los que enseñamos la Biblia a los niños nos hemos hecho estas preguntas en alguna oportunidad. ¿Por qué enseñamos la Biblia a los niños? ¿Vale la pena? ¿Debemos solamente ofrecerles un lugar apropiado para que amen la iglesia y esperar hasta que sean más grandes para enseñarles las verdades bíblicas?
A mayor edad de la persona, mayor es su resistencia al evangelio, y resulta más difícil alcanzarlos para Cristo. El rechazo continuo hace que el corazón se endurezca más (Hebreos 4:7; 2 Corintios 6:12). Por lo tanto la niñez y la juventud son los mejores años para la salvación, y en consecuencia los campos más fructíferos de evangelización.


