El siguiente artículo es el último de una serie que nos anima a pensar acerca de ciertas preguntas. En este artículo, Sam Doherty nos pone a reflexionar acerca de nuestra actitud hacia el ministerio a la niñez. Además, nos da varios consejos que nos ayudan a despejar las dudas que podríamos tener con respecto a este servicio.
Más de un tercio (el 35%) de la población total del mundo son niños. Imagínese todas las almas que eso representa. Con ese dato en mente, surgen varias preguntas entre ellas: ¿Debo evangelizar a los niños? y ¿por qué debo hacerlo? Sencillo, porque Dios nos manda a anunciar las buenas nuevas a toda criatura, y entre esas criaturas están los niños.
Nosotros que evangelizamos a niños no sólo nos interesamos por sus almas sino que también nos interesan sus vidas. Cuando un niño confía en Jesucristo, en la bondad de Dios aún tiene muchos años para vivir para él. El autor Sam Doherty nos hace reflexionar acerca de lo hermoso que es la salvación de un niño.
Cuando un niño acepta el mensaje de salvación lo hace con facilidad y con una fe sencilla. ¡Con razón dijo el Señor que tenemos que ser como niños para entrar en el Reino de los cielos! (Mateo 18:3). ¿Qué podemos hacer para aprovechar este enorme potencial que tienen los niños? ¿Qué hacer para no fracasar cuando ministramos a los niños? Los autores nos ofrecen excelentes principios para trabajar con niños.
El siguiente artículo es el primero de una serie que nos anima a poner nuestra atención en unos seres maravillosos creados por Dios: los niños. Muchas personas inician un ministerio para niños porque han sentido en su corazón el llamado, pero la verdad es que muchas de ellas se «lanzan al agua» con innumerables preguntas. Venga y descubra con nosotros, a través de esta serie de artículos, las respuestas a estas preguntas y la forma en que podemos ganar estas preciosas almas para Cristo.
Enseñar es un hermoso privilegio y un don bastante importante. Hay hermosos momentos en la vida del maestro y uno de ellos es ver a los niños y niñas que evangelizamos crecer grandes y firmes en la fe. Dios sabe que lo que usted está haciendo en la tierra es importante, por eso, ha prometido hermosas bendiciones para aquellos que instruyen a los niños en el camino de la justicia.


