¿Cómo podremos recuperar la pasión evangelizadora que debería caracterizar a cada discípulo de Cristo?, volviéndonos a él. Compartamos con él nuestra preocupación porque ya no nos conmueve el tormento que sufren los que están sin esperanza. Confesemos ante él nuestra indiferencia...
Hemos recibido el llamado a enseñar, exhortar y animar a nuestras congregaciones a que compartan las buenas nuevas. Nuestros mejores esfuerzos, sin embargo, no verán fruto hasta que nosotros incorporemos la evangelización a nuestra tarea pastoral.
El empleo de pruebas psicológicas en el proceso de selección y el uso de la psicología en el cuidado del personal misionero deben entenderse como herramientas de ayuda, y no como la opinión última del proceso de selección.
Solo porque los hermanos de su iglesia se sienten intimidados ante el concepto «evangelizar» no significa que no puedan contagiar a otros con su fe. El autor comparte su experiencia cuando descubrió cómo guiar a la iglesia que pastoreaba la cual, aunque deseaba alcanzar a otros para Cristo, se sentía inválida ante la tarea evangelizadora.
Hugh Latimer, en el año 1524, ante una gran audiencia en la Catedral de Santa María, denunció y predicó
Ya tenía diez años de creyente, había compartido y liderado estudios bíblicos evangelísticos y salido a evangelizar en diferentes universidades con la Asociación Bíblica Universitaria Argentina. Había visto a hombres y mujeres, en grupos pequeños y en multitudes, tomar una decisión por Jesucristo. Yo no era lo que se llama un «agente secreto», compartía con amigos no creyentes mi fe en Jesucristo y podía dar razones de mi creencia en El. Pero nunca había llevado a una persona a confrontarse con El como el único camino a Dios Padre.


