¿Cómo podremos recuperar la pasión evangelizadora que debería caracterizar a cada discípulo de Cristo?, volviéndonos a él. Compartamos con él nuestra preocupación porque ya no nos conmueve el tormento que sufren los que están sin esperanza. Confesemos ante él nuestra indiferencia...
Hemos recibido el llamado a enseñar, exhortar y animar a nuestras congregaciones a que compartan las buenas nuevas. Nuestros mejores esfuerzos, sin embargo, no verán fruto hasta que nosotros incorporemos la evangelización a nuestra tarea pastoral.
El empleo de pruebas psicológicas en el proceso de selección y el uso de la psicología en el cuidado del personal misionero deben entenderse como herramientas de ayuda, y no como la opinión última del proceso de selección.
Solo porque los hermanos de su iglesia se sienten intimidados ante el concepto «evangelizar» no significa que no puedan contagiar a otros con su fe. El autor comparte su experiencia cuando descubrió cómo guiar a la iglesia que pastoreaba la cual, aunque deseaba alcanzar a otros para Cristo, se sentía inválida ante la tarea evangelizadora.
A través de nuestro continente encontramos a cientos de cristianos hablando de misiones y orando para enviar misioneros. Muchos de ellos ya están convencidos de que nosotros, los del Tercer Mundo, hemos sido llamados por Dios a cumplir la tarea que falta en este mundo tan trastornado. El desafío está delante de nosotros. Las preguntas que no han sido contestadas son ¿cómo lo lograremos? y ¿cuáles serán los resultados?
Los estudiantes universitarios de todo el mundo siguen siendo sorprendidos por el pensamiento marxista. Una razón poderosa es que el comunismo tiene «la vista larga». Los comunistas aseguran saber hacia dónde marcha la historia, y que ellos siguen meramente sus tendencias inevitables. Ellos «nunca se entregan» como resultado de traspiés momentáneos, porque «saben» que el tiempo está a su favor. También los evangélicos han pensado mucho recientemente acerca de los sucesos de la historia y su relación con lo que ha de ocurrir. En comparación con los comunistas, los cristianos tienen en realidad la vista más larga, sustentada por gran cantidad de datos revelados en la Biblia. No obstante, los cristianos a menudo relacionan poco la discusión de las profecías con las misiones. Sin embargo, como Bruce Ker lo ha dicho bien: «La Biblia es enteramente un libro misionero... La línea argumental más importante que une todas sus partes es la exposición y gradual ejecución de un propósito misionero». La Biblia es muy clara cuando dice que Dios dijo a Abraham que iba a ser bendecido y sería de bendición para todas las familias de la tierra (Gn. 12.1-3). Pedro citó este pasaje el día que habló en el templo (Hch. 3.25) y Pablo lo citó en su carta a los Calatas (3.8). Sin embargo algunos comentaristas bíblicos indican que sólo la primera parte de ese versículo pudo haber ocurrido enseguida. Están convencidos en que Abraham iba a comenzar a ser bendecido de inmediato, pero de alguna manera piensan que


