¿Cómo podremos recuperar la pasión evangelizadora que debería caracterizar a cada discípulo de Cristo?, volviéndonos a él. Compartamos con él nuestra preocupación porque ya no nos conmueve el tormento que sufren los que están sin esperanza. Confesemos ante él nuestra indiferencia...
Hemos recibido el llamado a enseñar, exhortar y animar a nuestras congregaciones a que compartan las buenas nuevas. Nuestros mejores esfuerzos, sin embargo, no verán fruto hasta que nosotros incorporemos la evangelización a nuestra tarea pastoral.
El empleo de pruebas psicológicas en el proceso de selección y el uso de la psicología en el cuidado del personal misionero deben entenderse como herramientas de ayuda, y no como la opinión última del proceso de selección.
Solo porque los hermanos de su iglesia se sienten intimidados ante el concepto «evangelizar» no significa que no puedan contagiar a otros con su fe. El autor comparte su experiencia cuando descubrió cómo guiar a la iglesia que pastoreaba la cual, aunque deseaba alcanzar a otros para Cristo, se sentía inválida ante la tarea evangelizadora.
La mayoría de los programas evangelísticos logran manifestaciones de fe, pero son pocos los que terminan como miembros activos de la iglesia. En las campañas evangelísticas hay iglesias que reciben cientos de tarjetas donde no queda ni una sola persona; en cambio, otros logran retener entre el 10 y 15%. ¿Cuáles son los factores que determinan la diferencia?
El pueblo evangélico está interesado en acelerar el proceso de evangelización mundial y se ha lanzado en innumerables proyectos. El año 2000 desafía a iglesias, organizaciones y movimientos a trazar planes para alcanzar con el evangelio a los que nunca lo han oído.


