Piense en su mundo por un momento. ¿Hay alguien tan alejado de Dios que usted ya renunció a la idea de compartir las buenas nuevas con él o ella? Tal vez usted se ha dado por vencido, pero Dios no. Descubra prácticas maneras de llevar a una persona hasta los pies de Cristo y empezar a ser un cristiano contagioso.
Toda iglesia local tiene un sueño: llegar a ser una comunidad avivada, dinámica, transformadora como la iglesia primitiva que leemos en el libro de los Hechos.
Veinticinco años después de haber comenzado el movimiento, el crecimiento se frenó drásticamente. Es cierto que el número de iglesias creció de 18 a 25 y que la comunidad cristiana suma más de 10.500; un aumento de casi 3.000 en los últimos 14 años. Pero el crecimiento actual es muy pequeño comparado con el río desbordante del los primeros años. ¿Qué fue lo que anduvo mal? En esta segunda parte del análisis de San Nicolás, Edgardo Silvoso nos da la respuesta.
Esta bien que nos preguntemos qué es la misión de la Iglesia. Cada uno de nosotros debe hacerse esta pregunta. Y no una vez, sino tal vez repetirla en las diferentes etapas de nuestra vida, ante las circunstancias cambiantes de la Iglesia, de la sociedad, y del mundo en general.
Con la proliferación de los medios de comunicación masiva, se le abrieron a la iglesia incontables posibilidades para hacer su ministerio de evangelización. La radio representa uno de esos medios, muy útil y único. Para la iglesia que desea emplear este excelente medio de comunicación para alcanzar a los perdidos, ofrecemos siete sugerencias.
Sin pasar por alto que los tradicionales métodos de evangelización y edificación siguen vigentes, el autor desarrolla cómo hacer posible el discipulado mediante la descentralización de la iglesia.


