Amsterdam 2000 y CLADE IV ya son historia. Dos congresos sobre evangelización, pero cada uno con un marco de referencia diferente al del otro. ¿Fueron útiles? ¿Va a pasar algo como resultado? ¿O era más turismo evangélico justificado con altos ideales?
En la presentación del mensaje evangelístico hay un deslizamiento lento y casi imperceptible de su asunto central y neurálgico, que consiste tanto en el estado de pecado de cada persona como en la cabal respuesta para su mal aportada por Dios en el Evangelio y, en particular, en la justificación sólo por la fe. ¿Por qué hago una afirmación temeraria como esta?
En nuestra inmensa Iglesia universal tenemos dos categorías generales de obreros comprometidos en el cumplimiento de la Gran Comisión: por un lado, obreros nacionales en cada país -pastores, líderes, evangelistas, etc.-, que son los responsables de la iglesia nacional; por otro lado tenemos a los misioneros, cuya meta es la de evangelizar y entrenar a nacionales para que lleven el ministerio adelante, más allá de nuestras culturas.
¿Siente que el temor se apodera de usted cuando alguien lo invita a evangelizar? ¿No sabe cómo empezar el proceso de evangelización? Lo mismo le ocurría a Kevin Miller hasta que un día empezó a poner en práctica un simple consejo: «Ofrezca regalos de atención durante los intentos ordinarios». Descubra con nosotros lo que significa esta oración y cómo este sencillo consejo ayudó al autor a olvidar sus temores a la hora de evangelizar.
¡No ignoremos la importancia del amor! La Biblia nos dice que la fe y la esperanza habrán de pasar, y que sólo el amor permanecerá. ¿Cómo anda el amor a tu prójimo? ¿Realmente es bueno? Mira que es a través de tu amor cómo muestras la presencia divina en tu vida.
Hugh Latimer, en el año 1524, ante una gran audiencia en la Catedral de Santa María, denunció y predicó en contra de "Felipe Melancthon y sus Doctrinas". (Felipe Melancthon, uno de los grandes colegas y amigos de Lulero en Witterberg, había insistido sobre la necesidad de examinar todas las enseñanzas y ritos a la luz de las Escrituras.) Al concluir su discurso hubo un gran aplauso. Seguramente muchos pensaron que Latimer era un gran defensor de la verdad. Sin embargo, para Latimer, quien odiaba a los reformadores, era sólo una oportunidad más de declararse contra el "error" y el peligro de los herejes. Había allí un hombre que escuchaba atentamente el discurso. Su nombre era Tomás Bilney, quien reconoció en Latimer a un hombre "con celo y sin conocimiento" (Ro. 10.2). Después del mensaje lo siguió hasta su casa y le suplicó que escuchara su "confesión". Bilney le relató cómo, aun habiendo comprado bulas, hecho peregrinajes y participado en todo lo que la iglesia le había pedido, no había hallado alivio para la angustia de su corazón. Luego le contó acerca de la paz que había encontrado leyendo el Nuevo Testamento, en la versión de Erasmo. Le contó de cómo descubrió que Jesucristo era el Salvador enviado para sacamos de nuestro pecado. Para ese entonces, Latimer deseaba escapar, sin embargo, la tranquilidad y la simpleza de Bilney lo cautivaban. Esa misma tarde, el Espíritu Santo tocó su corazón y fue salvo. Reconoció que había estado peleando contra Dios, como Saulo,


