Ya tenía diez años de creyente, había compartido y liderado estudios bíblicos evangelísticos y salido a evangelizar en diferentes universidades con la Asociación Bíblica Universitaria Argentina. Había visto a hombres y mujeres, en grupos pequeños y en multitudes, tomar una decisión por Jesucristo. Yo no era lo que se llama un «agente secreto», compartía con amigos no creyentes mi fe en Jesucristo y podía dar razones de mi creencia en El. Pero nunca había llevado a una persona a confrontarse con El como el único camino a Dios Padre.
No pocos de nosotros nos hemos sentido ofendidos por invitaciones públicas que han tocado nuestra teología, nuestra integridad o nuestra sensibilidad.
Mecklenburg es una iglesia que pasó de tener una familia miembro a casi cinco mil. ¿No tiene curiosidad en saber cómo lo hicieron? ¿Qué «técnicas» utilizaron? El propio pastor James Emery White desea compartir su experiencia con usted, desmentir algunos mitos concernientes a la evangelización, y formas para evangelizar a las personas del siglo XXI.
Si usted está planeando iniciar grupo, piense bien: ¿cuáles son sus metas? ¿cómo piensa alcanzarlas? Recuerde la necesidad de iniciar el proyecto con clara intención de que sea un taller de trabajo en santidad, donde los integrantes vayan aprendiendo la Palabra de Dios y ejercitando sus dones en pro de sus hermanos. Esto exige el compromiso firme de cada miembro, tanto hacia el grupo como a sus metas.
La mayoría de los programas evangelísticos logran manifestaciones de fe, pero son pocos los que terminan como miembros activos de la iglesia. En las campañas evangelísticas hay iglesias que reciben cientos de tarjetas donde no queda ni una sola persona; en cambio, otros logran retener entre el 10 y 15%. ¿Cuáles son los factores que determinan la diferencia?
El pueblo evangélico está interesado en acelerar el proceso de evangelización mundial y se ha lanzado en innumerables proyectos. El año 2000 desafía a iglesias, organizaciones y movimientos a trazar planes para alcanzar con el evangelio a los que nunca lo han oído.


