Pequeñas y eficaces formas de compartir su fe.
Un pacto entre amigos es un compromiso que nos libra de las fluctuaciones de los sentimientos.
Nadie se convierte en discípulo por estar merodeando alrededor de la persona de Jesucristo sin haber asumido un verdadero compromiso con él.
Cuando las circunstancias nos invitan a la preocupación, la ansiedad y el afán, debemos aceptar el desafío de disfrutar de Dios.
La pasión en el ministerio se logra renovar mediante acciones deliberadas.
Al añadir a una tercera persona, me pareció que el Espíritu Santo actuaba entre nosotros de una forma que daba vida, transformaba, y establecía los cimientos para la multiplicación.


