Si no son iluminados los ojos de nuestros corazones, viviremos una vida de derrota.
La relación entre Creador y criaturas ha sufrido un daño irreversible, la cual solamente podrá ser restaurada por la intervención del Señor.
La entrada del Mesías a la Tierra es el anticipo a aquel momento en que las tinieblas dejarán de existir por completo
La vida y las palabra de Dios son una y la misma esencia. En cambio, las palabras que pronunciamos nosotros son palabras recibidas de otros.
El hombre es, el que responde a la iniciativa divina, un actor secundario en una historia que es mucho más grande que él.
A veces es más sabio ministrar a solas que en público y el ministro sensible debe saber el momento indicado para cada cosa.


