Cuando invitamos a personas a que se conviertan en discípulos de Cristo debemos hacer hincapié en que deben dejar todo.
El principio de un elemento escondido en el crecimiento, es aplicable a todos los ámbitos de la vida espiritual.
Las propuestas de Dios siempre tienen su inicio en situaciones frágiles que no dan el más mínimo indicio de lo que ocurrirá.
Para identificar quien es legítimo y quien no, debemos prestar atención a las actitudes y comportamientos.
La parábola del sembrador nos muestra la verdad de que la bienaventuranza está en escuchar la palabra
El sembrador tiene la responsabilidad de sembrar la semilla, su compromiso no es con los resultados sino con el proceso.


