Debemos distinguir cuáles son las relaciones que representaban una amenaza para que podamos tener un compromiso claro y sin vacilaciones.
No importa si los asuntos que nos impiden una entrega absoluta a Cristo son buenos y loables, estos no pueden desplazarlo.
El conocimiento que tenemos de Dios es un regalo de lo alto y cada revelación debe ser atesorada.
Es necesario que creamos que el descanso que precisamos viene de lo alto, no de la siesta, el feriado o las vacaciones.
Señor, haz que ningún rincón de mi ser sea privado de la luz de tu rostro.
Tal como lo hizo Jesús en su ministerio, debemos mostrar indiferencia por los parámetros sociales que tenemos por sagrados.


