La división es el resultado de preferir a unos por encima de otros. La presencia de los débiles entre nosotros nos obliga a dar consideración a todos, y no a unos pocos.
No erremos creyendo que la extensión de tiempo es el secreto de una profunda vida de triunfos.
Una capacitación inteligente de obreros resiste la tentación de darle a todos exactamente las mismas herramientas.
Solamente el ejercicio de la vida espiritual agudiza nuestros sentidos para percibir a Dios.
Para los que andamos en Cristo, debemos entender que es imposible identificarse con el reino sin causar ofensa.
El enfoque de que la pureza se logra cuando se reduce al mínimo el contacto con todo lo que nos daña no es el más apropiado.


