Lo que se ve del mundo espiritual no puede ser comprendido ni aprendido por los sentidos.
La herramienta más poderosa que tiene a su disposición un formador de vidas es la Palabra.
Para los que andamos en luz nuestra vida completa debe ser vivida a plena vista de los demás.
Cuando se ministra a otros siempre habrá una pérdida de recursos por parte del que ministra.
El ministerio no es algo que nosotros hacemos, sino algo que Dios hace por medio de nosotros.
La gente responderá a nuestra invitación de venir a Cristo si les ofrecemos soluciones concretas y no una religión.



