La grandeza de un ministerio no se mide en términos de números, sino en términos de fidelidad.
Siempre confronte el diagnóstico que hace de sí mismo ante la evaluación que Dios hace de usted.
Lo único que necesita Dios de nosotros es simplemente que nos pongamos en sus manos, para que Él dirija nuestra vida.
El descanso, que no es meramente la ausencia de actividades, es un momento vital en el ciclo de la renovación espiritual que necesita.
Un líder debe poseer la capacidad, en tiempos de crisis, de poner distancia entre su vida y las circunstancias que lo rodean.
Así de generosas son las intervenciones de Dios, que aun aquellos que no están enterados de su paso por un lugar pueden beneficiarse de él.



