El mejor lugar para resolver nuestras dudas y angustias es la presencia del Señor.
El Señor invierte en nosotros con la eternidad en mente. Hay aspectos de nuestras vidas que necesitan ser tratados.
Es el camino de la sencillez el que nos va a llevar a la madurez espiritual.
Para poder avanzar hacia la madurez espiritual debo abandonar todas las actitudes infantiles egoístas.
La importancia de no perder la capacidad de sorprendernos de la grandeza de Dios es crucial.
Si no nos dejamos pastorear, nunca podremos ser eficaces como pastores.


