El Señor no ve nuestras limitaciones como impedimento para sus planes.
Un líder que no define cuál es su vocación, puede llegar a perder su sentido de dirección ministerial.
Por el interés que Dios tiene de que vivamos una vida que le agrade, ha puesto la Palabra al alcance de todos.
Los resultados verdaderos se miden por el peregrinaje, no por un evento independiente.
Formar un discípulo es, en esencia, enseñarle a otro el secreto de caminar todo el día con Cristo.
Con frecuencia Dios nos conduce a situaciones por las cuales tomamos conciencia de nuestra necesidad.








