Cada líder deberá agregar al don recibido del Espíritu el esfuerzo, la disciplina y la práctica.
Dios siempre supera nuestras más altas expectativas y nos asombra de manera sorprendente.
Debemos comprometernos con la obra de Dios que transforma vidas de manera integral.
Dos actitudes son nocivas en el pastoreo, cumplir por obligación y servir por el beneficio personal implícito.
Cada creyente debe tener una actitud deliberada y sostenida de avanzar hacia la madurez.
Tenemos acceso a un Dios que entiende a la perfección todo lo que ocurre en el ámbito espiritual.








