Dios en su sabiduría no nos da la paz, sino acceso a la persona que tiene la paz. Esto nos obliga a buscarlo siempre a él.
El dolor de uno afecta a todo el cuerpo de Cristo, aunque decidamos ignorarlo.
Como líderes debemos procurar una vida de santidad e intimidad tal que nuestra vida brille con la gloria de Dios.
Toda obra divorciada de una relación con el Señor, aun cuando sea obra para él, es obra mala.
Si queremos avanzar en la empresa de hacer discípulos, prestemos atención no solo a nuestra responsabilidad
La formación de discípulos de Jesucristo debe hacerse en el contexto de nuestra vida cotidiana.


