Como líder, usted necesita tener los ojos puestos en algo más inspirador que las circunstancias en las cuales se encuentra.
Las victorias y los logros definitivamente tienen otro sabor cuando las vivimos en equipo.
La presencia de la iglesia en la sociedad debe ser un factor que preserve al hombre de la podredumbre natural que lo encierra.
La celebración de la Cena del Señor debe hacernos recordar la razón por la cual fue necesaria esa muerte.
Es en el cumplimiento de sus mandamientos que nos aseguramos que Él tiene participación en nuestras vidas, y no solamente nosotros.
Solamente cuando estamos seguros de nuestra condición de amados, podremos estar en condición de realmente bendecir la vida de otros.


