El obrero sabio sabe distinguir entre las cosas que son realmente necesarias para su ministerio.
El líder maduro va a buscar siempre lo que más le conviene a su gente, aun cuando esto le quite «prestigio» a su propio ministerio.
La crítica no solamente es desagradable a los oídos, también deshonra al Señor con una actitud que no ama.
El líder sabio además de necesitar una diversidad de estilos en su ministerio necesita saber cuándo es apropiado usar cada uno de estos estilos.
En la crisis tenemos la oportunidad de vernos tal cual somos.
Es importante que las personas a quienes ministramos vean que somos íntegros en el cumplimiento de nuestra palabra.


