Hoy más que nunca la iglesia cristiana necesita líderes como Isaías y Pablo. Es nuestra responsabilidad ante Dios mirar a nuestro alrededor, buscar en las iglesias y tratar de identificar a los líderes en potencia que quizás estén sentados en una banca por falta de oportunidades.
Los sentimientos pueden compararse con un detector de humo: cuando se activa no distingue si a alguien se le quemaron las tostadas o si se está incendiado la casa. Del mismo modo, nuestros sentimientos nos alertan que estamos ante una situación amenazante, aunque las circunstancias no sean tan graves.
David es un ejemplo clásico de un hombre elegido y designado por Dios. El Señor vio su corazón y se complació encontró un hombre que sinceramente quería agradarlo. Pero no pasó mucho tiempo para que las pruebas y las responsabilidades de la unción pesaran sobre la vida de David...
¿Qué huellas está dejando en la vida de las personas que discípula? ¿Cómo puede guiarlas a tomar decisiones trascendentes para su vida? Desarrolle el arte de hacer preguntas como las que hacía el Maestro de maestros y ¡empiece hoy a propiciar cambios hoy!
El mensaje de la cruz es una locura para los que se pierden; en cambio, para los que se salvan, este mensaje es el poder de Dios... Que en su sabio designio, dispuso que el mundo no lo conociera mediante la sabiduría humana...
Una visión cumple un papel fundamental porque vuelve a colocar ante nosotros la imagen de lo que podríamos ser si escogiéramos darle a Dios la libertad que le corresponde como nuestro creador.




