Aprendamos a dar en un nivel económico que no solamente satisfaga las necesidades físicas de los demás, sino que, por sobre todo, satisfaga la generosidad y la integridad de nuestro corazón.
Ciertos modelos culturales asignados a los varones perjudican la genuina expresión del hombre tal como lo pensó Dios.
Sea un comprador inteligente, no hay nada más peligroso para las oficinas de mercadeo que un consumidor informado.
Dios es amor. Quiero ser como él y desprenderme de mí misma.
Muchas veces las mismas actividades de la iglesia constituyen un verdadero impedimento para que las personas se conviertan en hacedoras de la Palabra.
¿Cuántas veces nos hemos encontrado en situaciones en que nos ofrecen ciertas ventajas, con tal de que cedamos en nuestros principios? ¿Mantenemos entonces nuestra integridad o nos acomodamos?


